El Señor “R”

Creo que uno de los defectos más asquerosos de nosotr@s es la Hipocrecía. Con esta serie de “relatos” que empezaré hoy, no quiero desde ninguna perspectiva parecer hipocrita o desleal. Tengo una ideología moral muy marcada, y algo de talento creador -no se si real o inventado- estancado. Por eso me parece interesante describir de la manera más subjetiva posible a ciertas personas que rodean mi vida. Seguro que siempre nos encontraremos con un personaje que se asemeja a nosotr@s, e igualmente siempre esta la imposibilidad de describirlos y mostrarlos tal como son.

Algo de ficción de mi imaginativa mente. Algo de ficción de la sorprendente realidad… Empezaremos con aquel que llamare el señor “R”:

En los tiempos de hambre, en los tiempos duros, como los de hoy, sobre las faldas de mi ciudad, junto a muchos “R”es y a muchas “R”as un nuevo niño “bendijo” el hogar. Poco menos que una plaga, poco más que una señal, este nuevo chico vino con todo a acabar… Disfruto de su niñez lo más que pudo, estudiando alguna vez eso tan duro. Llego la juventud, y hallose sin que hacer, eh ahi una señal, el servicio iras a prestar. Nada de juegos esto ya no es tan fácil, limpiate las lagrimas de una vez, esto es de Grandes. Que no te duela, que no lo recuerdes, acaba el mundo por mi interés.

Así, maduro nuestro joven, con corazón duro y ojos profundos. Joven temido, hay que decirlo, bondadoso a su manera, justo cuando pudiera, Insome por todas sus maneras de cumplir con el deber. Una orden no se piensa se obedece, me dijo alguna vez. ni siquiera con certeza sino solo con desdén. Paso el tiempo y lapsos enormes de los cuales nunca llegue a saber. solo conocí entre copas ciertas lagrimas, que su humor termino por desvanecer. Hoy estudia, si señores, hoy estudia y hasta ama. paso por “V” paso por “T” e imagino que por muchas vocales más. hoy al fin esta con “N” y lo sienro muy feliz. “He cambiado” me repite, esta frase dolor causa, si se sabe tantas veces que la muerte nunca pasa. Un perdón me pedira, yo no soy nadie que calle ya. Un dolor el sentira, sus sueños jamas vendrán. He cambiado me repite, y un poema recita, con fuerza pasión y sentimiento más profundos que el poeta.

Sensibilidad a flor de piel, ternura escondida y enterrada, sinceridad a flote, ojos negros, bordes negros, Oh pequeño niño, mi joven viejo!

¿y si el recuerdo cesara? si algun dia más que amor tu anhelarás… Soñarias, Joven viejo… se borrarian tus rasgadas. Pero la vida nunca es gratis, y vaya suerte la de los perros, casi nunca olvidan nada.

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